Ya hay fumata blanca. Y es que según aseguran fuentes conocedoras del cónclave, el Consejo de Administración de Mediaset España ha decidido hoy vender su 22% de Canal+ a Telefónica, que con esta operación controlará el 100% de la plataforma tras adquirir también el 56% de Prisa. La transacción, que podría alcanzar los 355 millones de euros en función de variables, también incluye acuerdos de colaboración futura que permitirán a la firma italiana abrir una nueva vía de negocio como productor de contenidos para la televisión de pago.

Tras su acuerdo con la editora de El País, la multinacional de César Alierta daba en junio un paso al frente para tomar el control total Canal+ y comunicaba a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la presentación de una propuesta por la participación de Mediaset. En concreto, le ofrecía 295 millones por el citado 22%, además de una serie de cantidades variables si se cumplen determinados hitos, la mayoría al alcance de la editora de Telecinco.

Por ejemplo, esta se embolsará 10 millones de euros más si la teleco cierra su transacción con Prisa y otros 20 en función de la evolución de los clientes de la plataforma en los próximos cuatro años. Finalmente, la renuncia al derecho de tanteo le reportaría 30 millones extra. Son 325 millones ipso facto y en cash.

Telefónica corteja con la toma del 100% de Canal+ un jugoso botín en créditos fiscales. Según consta en las últimas cuentas consolidadas de Distribuidora de Televisión Digital (DTS), la firma acumulaba a 31 de diciembre de 2012 bases imponibles negativas pendientes de compensar por importe de 2.541 millones de euros. Sólo DTS reconocía activos por impuestos diferidos, en esencia créditos fiscales, por una cantidad de 752,2 millones de euros. Todo con el permiso de las autoridades de Competencia. En el actual escenario, no es de extrañar que lateleco vaya a poner toda la carne en el asador para que el expediente se resuelva en España.

Mediaset, que adquirió esa participación por 488 millones, ya tiene parte del ajuste hecho. No en vano, la compañía valoraba en libros su participación en Canal+ en 385 millones a 31 de diciembre de 2013. “El grupo, en base a lo establecido en la normativa contable, ha procedido a realizar un test de deterioro sobre la participación que mantiene en DTS”, exponía la compañía en sus balances, en referencia a la sociedad que cobija la plataforma de pago. Las continuas pérdidas de la cadena ya habían obligado a la firma transalpina a acometer recortes puntuales de su valor. De hecho, a finales de 2012, la estimación se situaba en 469,64 millones.

Además, las huestes de Vasile evitarían un mal mayor, ya que un deterioro adicional de Canal+ volvería a impactar sin remedio en sus cuentas, en un importe no baladí. “Se estima que modificaciones equivalentes a un punto porcentual que afecten a cualquiera de los parámetros básicos de negocio incluidos en las proyecciones realizadas (WACC, número de abonados, ARPU o tasa de crecimiento en perpetuidad) implicarían la recuperación del valor original en el caso de movimientos al alza y una desvalorización adicional no superior a los 90 millones de euros en caso de reducción de cualquiera de ellos”, admitía Mediaset España en información remitida a la CNMV.

El confidencial.

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